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Con el objeto de medir y controlar los aspectos medioambientales involucrados en el cierre, se diseñó un completo programa de seguimiento ambiental en conjunto con los servicios públicos y representantes del Valle del Elqui, que consideró como eje principal el monitoreo de la estabilidad física y química de las aguas del río Malo y la estabilidad física de las estructuras mineras localizadas en el sector rehabilitado del valle.
En el ámbito de la seguridad minera, los acuerdos establecieron que la empresa debía continuar con el programa de monitoreo durante cinco años en los rajos, depósitos estériles y botaderos, implementando acciones correctivas necesarias. Además, vigilar la acumulación de nieve en botaderos y cauces naturales del río, monitorear la napa freática en los tranques y detallar obras efectuadas en todos los botaderos estériles.
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