Flora y Fauna
La zona donde se inserta Pascua-Lama tiene un clima de tundra de alta montaña, caracterizado por temperaturas bajas durante todo el año (con un promedio cercano a cero grados). El viento presenta ráfagas que pueden superar los 200 km/h y las precipitaciones ocurren casi siempre en forma de nieve durante el invierno, que tiene un patrón caracterizado por un año muy húmedo (grandes precipitaciones) seguido por varios años secos. La vegetación es escasa y prácticamente inexistente sobre los 4.200 metros, ya que responde a condiciones climáticas muy severas (frío intenso en invierno, escasez hídrica en verano y vientos fuertes prácticamente todo el año), lo que se refleja en la reducida altura que alcanzan las plantas (no más de 40 cm) y la baja cobertura vegetal zonal (del orden de 2%).
La existencia de vegetación de humedales (llamados localmente “vegas”) en estas elevaciones está condicionada a la presencia de agua, razón por la que conforma los bordes de los cuerpos de agua y también de las cabeceras y partes medias de las quebradas. Este tipo de vegetación está formado por varias comunidades diferentes, que cambian de acuerdo con la altitud y la variación natural de la acidez y contenido de sales en las aguas y el suelo. La cobertura vegetal en las vegas fluctúa entre 75% y 100%, generando un tapiz denso de vegetación, lo que constituye una reserva forrajera para los animales silvestres en el verano.
En los estudios de campo encomendados por Barrick se caracterizó la flora presente dentro del área de influencia del proyecto. Se registraron más de 160 especies de flora, la mayoría nativas (95%). En la zona se identificó una especie en categoría de conservación (lado chileno), opuntia leoncito, aunque fuera del área del proyecto. Barrick asumió el compromiso de transplantar a lugares aledaños los ejemplares de esta especie que pudieran verse amenazados. Igual medida fue comprometida con respecto a la especie azorella madreporica (llareta), para la cual se llevará a cabo un estudio específico sobre biología reproductiva. El proyecto afectará superficies reducidas de vegas, pero aplicará medidas que permitan minimizar esta intervención: diseño y planificación de las obras que respetan los humedales, monitoreo de vegas, generación de un área de protección de vegas y estudios sobre traslado y transplante de esta vegetación. La fauna en el área es escasa debido a la carencia de hábitat sobre los 4.200 m.s.n.m. A cotas inferiores es posible encontrar mamíferos como la vizcacha, el guanaco, el zorro culpeo y algunos roedores (ratón orejudo y laucha andina).
Además, es común la presencia de la liebre (especie introducida). Las aves constituyen la clase más abundante, con algo más de 30 especies registradas, incluyendo el aguilucho, las tórtolas y el jilguero, mientras que la presencia de reptiles es escasa, con sólo una especie registrada. El proyecto no afectará la fauna, ya que la mayoría de los hábitats se ubican fuera de los sectores en que se construirán las instalaciones.
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