En la zona en que se ubica el proyecto Pascua-Lama existen recursos hídricos en estado sólido (congelados) en la forma de glaciares, glaciaretes y glaciares de roca. Los cuerpos principales de hielo se ubican fuera de los límites del proyecto y corresponden a los glaciares denominados Estrecho, Amarillo, Los Amarillos y Guanaco. Los dos primeros se ubican íntegramente en territorio chileno, al norte del proyecto, mientras que el glaciar Los Amarillos se ubica en territorio argentino, también al norte de Pascua-Lama. El glaciar Guanaco se ubica sobre el límite internacional, al sur del Proyecto, con aproximadamente un 50% de superficie en cada país. Más hacia el sur del proyecto, por el lado argentino, se ubica el glaciar Canito. Además, a lo largo del contorno sur del yacimiento Pascua-Lama, en la cabecera del río Del Toro (lado chileno), existen tres glaciaretes (o reservorios de hielo) denominados Toro 1, Toro 2 y Esperanza.
Se trata de masas de hielo de menores dimensiones comparadas con los glaciares anteriores y movimiento nulo o mínimo. Es en torno a estos cuerpos de hielo que el año 2001 se inició una discusión sobre el tema de los glaciares en el marco del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) vigente en Chile. Desde la entrada en vigencia del SEIA, en 1997, no se había abierto un debate sobre este tema a propósito de un proyecto sometido a evaluación.
Rol de los Cuerpos de Hielo en el Balance Hidrológico
En los ríos que nacen en Los Andes centrales, el principal aporte de agua lo genera la precipitación de nieve que normalmente cubre las cuencas altas cada invierno. Al derretirse, genera escorrentías que gradualmente se suman para conformar los cursos superficiales. En años húmedos, las escorrentías pueden entregar cantidades importantes de agua durante todo el período de primavera y verano, mientras que en los años ecos tienden a disminuir hacia el final del verano. En estos períodos más secos los cuerpos de hielo aún aportan escorrentía en las cuencas, debido al mayor tiempo que permanece la nieve sobre ellos y por el derretimiento del hielo de los glaciares.
La contribución hídrica de los glaciares y otros cuerpos de hielo es directamente proporcional al área de los mismos, ya que es en la superficie donde se genera el derretimiento por la radiación solar y el calor ambiental, entre otros factores. A modo de referencia, las estimaciones de derretimiento promedio de hielo en el mes de febrero fluctúan entre 0,5 L/s por hectárea (cálculo de la Dirección General de Aguas, DGA, entidad gubernamental chilena) y 1,8 L/s por hectárea (cálculo conservador realizado para los estudios ambientales de Barrick). La superficie total de los tres glaciaretes ubicados en el extremo sur del yacimiento Pascua-Lama alcanzaba a 16,5 hectáreas en marzo de 2005, de modo que el caudal total que aportaban a la cuenca se estima en un rango de 8 a 30 L/s en el período más caluroso. Para poner en contexto esta cifra, el caudal medio del río Huasco en Algodones, aguas abajo en la zona agrícola,es superior a 4 mil L/s en los meses de febrero.
Tendencia de Largo Plazo
Los glaciares de Los Andes centrales, incluyendo aquellos ubicados en el área del Proyecto y las zonas aledañas, han experimentado una disminución natural de tamaño en los últimos 50 años, básicamente como consecuencia del clima, el balance entre sequías y la corriente del niño. La mayoría de los glaciares en el mundo está experimentando una reducción similar.
Dentro del área de Pascua-Lama se estudiaron los glaciares Estrecho y Guanaco y los glaciaretes Toro 1, Toro 2 y Esperanza. Estas masas de hielo se han reducido en tamaño, pero con diferente rapidez. Los glaciares Guanaco y Estrecho tienen una tasa de evolución más lenta que los glaciaretes.
Efectos del Proyecto
Durante los procesos de evaluación ambiental del proyecto, el tema de los glaciares fue extensamente discutido, con participación de glaciólogos internacionales e instituciones académicas y autoridades de ambos países. En Chile se evaluó el potencial efecto que implicaría trasladar pequeñas partes de las masas de hielo de la parte superior de tres glaciaretes (Toro 1, Toro 2 y Esperanza) hacia sectores aledaños para conservarlos y permitir la explotación del extremo sur del yacimiento. A pesar de las medidas y compromisos planteadas por Barrick para llevar a cabo este traslado, conforme al criterio establecido en la aprobación del EIA en 2001, las autoridades finalmente no lo aprobaron.
Producto de lo anterior, el permiso ambiental otorgado por las autoridades chilenas al proyecto establece que “la compañía solamente accederá al mineral de manera tal que no se produzca ninguna remoción, reubicación, destrucción ni intervención física de los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza”. Barrick debió reducir el tamaño del rajo Pascua-Lama en su extremo sur, lo que implicó una reducción de aproximadamente un millón de onzas de oro y 8.6 millones de onzas de plata. De esta forma, el cuerpo mineralizado que será explotado no se encuentra debajo de ninguna masa de hielo o glaciar. Más aún, la protección de los glaciares existentes en la zona es una condición clave para la ejecución del proyecto y Barrick deberá llevar a cabo estudios y monitoreos para verificar que su actividad no los afecta.
En el lado argentino no existen glaciares, glaciaretes o glaciares de roca cercanos al proyecto que puedan ser afectados directamente por las instalaciones mineras, infraestructura y actividades productivas que se llevarán a cabo en la mina y en la planta de procesos.
Otro aspecto de interés analizado durante los procesos de evaluación ambiental del proyecto Pascua-Lama se refiere a la posible acumulación de polvo en la superficie de los glaciares y su efecto en la tasa de derretimiento del hielo. Los glaciólogos estudiaron en detalle los glaciares, incluyendo el análisis estratigráfico del hielo, ya que existen acumulaciones naturales (estratos) de polvo a distintas profundidades (condición habitual en la mayoría de los glaciares). Para determinar el impacto que puede generar la emisión de polvo se aplicó un modelo numérico de dispersión, el cual se alimenta con datos meteorológicos y las fuentes emisoras del proyecto y que permite estimar las tasas de sedimentación del polvo en el entorno de la mina.
Los resultados muestran que en los sectores con presencia de glaciares el proyecto no generará un aumento significativo en la tasa de sedimentación de polvo comparado con los rangos naturales, de modo que no tendrá incidencia sobre la tasa de derretimiento de las superficies de hielo. En esto influye el conjunto de medidas de abatimiento y control de polvo que aplicará Barrick, incluyendo la humectación de caminos, la planificación de rutas óptimas para el traslado de mineral y roca estéril (mínimas distancias), la instalación de la planta de chancado primario de manera subterránea y con un sistema de captación de polvo, entre otras. El resultado será verificado a través de un programa de monitoreo especial, incluyendo mediciones de albedo, sedimentación de polvo y otras variables ligadas al derretimiento del hielo.
Barrick también instalará “barreras de nieve”, que consisten en cercos de madera u otro material que desviarán el viento y favorecerán la sedimentación de la nieve. De esta forma aumentará su tasa de acumulación sobre los glaciares o sectores adyacentes y se incrementará el albedo o reflectividad de la superficie del glaciar. Las voladuras o tronaduras en la mina tampoco afectarán los glaciares, ya que las ondas de vibración se ubican fuera del rango en que el hielo puede deformarse y presentar fallas.
Los monitoreos e investigaciones serán ejecutados por expertos internacionales externos, a través de convenios de asistencia y transferencia tecnológica con instituciones académicas y especialistas en el tema.
Plan de monitoreo de glaciares
En octubre de 2008 la COREMA de la III región de Chile, aprobó el Plan de Monitoreo de Glaciares que consiste, entre otras cosas, de un inventario detallado de las masas de hielo de la cuenca del Huasco Alto (Valles de El Tránsito y El Carmen) incluyendo su clasificación técnica (glaciares, glaciaretes, reservorios u otros) También se determinó que será el glaciar Ortigas y un glaciarete (ambos fuera del área cercana a la mina) los puntos de referencia para contrastar la información que se obtenga. Este plan fue realizado en conjunto con Barrick, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas de la Universidad de La Serena y consultores internacionales.